La franquicia Desigual se suma a la moda de la IA

La inteligencia artificial generativa se posiciona como uno de los ejes estratégicos más relevantes dentro del sector de la moda. En una industria donde la creatividad marca la diferencia, la habilidad para integrar nuevas tecnologías sin diluir la identidad de marca se ha vuelto crucial. En este escenario, Desigual ha tomado una iniciativa significativa.

La franquicia de moda Desigual con sede de central de franquicias en Barcelona no solo ha incorporado la IA en sus procesos creativos, sino que también está reconfigurando su estructura operativa y la forma en que se relaciona con sus públicos. Su apuesta va más allá de seguir una moda pasajera: busca redefinir el papel de la tecnología en la moda digital y la experiencia del consumidor.


De herramienta innovadora a motor estratégico

Desde la creación en 2019 de Awesome Lab, su plataforma de innovación abierta, Desigual ha establecido alianzas con startups tecnológicas para acelerar su transformación digital. La edición más reciente del programa ha puesto el foco exclusivamente en la inteligencia artificial generativa, explorando aplicaciones que van desde el diseño de colecciones hasta la automatización de tareas y la producción de contenidos visuales.

Uno de los proyectos más destacados es su colaboración con Neural Fashion, que dio lugar a su primera campaña editorial completamente desarrollada con IA. Pero el valor real de esta iniciativa va más allá del resultado visual: se trata de utilizar la inteligencia artificial como una extensión del universo creativo de la marca, no como un simple recurso digital.

Este enfoque demuestra que Desigual no ve la IA como una solución puntual, sino como una herramienta transversal que impacta en áreas como marketing, diseño de producto, tecnología o finanzas, agilizando procesos repetitivos y ampliando sus horizontes creativos.


Una creatividad guiada por la experimentación

Uno de los aspectos más inspiradores del caso Desigual es su actitud abierta hacia la experimentación. Según Sergio González, responsable de IA en la compañía, la dirección ha promovido una cultura de prueba y error, donde equivocarse forma parte del aprendizaje.

Esta mentalidad ha permitido a los equipos creativos generar imágenes originales, explorar narrativas distintas y proponer campañas innovadoras. Cada contenido generado con IA parte de una dirección de arte clara, con prompts cuidadosamente diseñados y decisiones estratégicas sobre el mensaje que se quiere transmitir.

Lejos de reproducir fórmulas convencionales, el equipo ha optado por aprovechar las particularidades de la tecnología para desarrollar propuestas visuales únicas, combinando elementos sorprendentes con el ADN estético de la marca.


Ampliando el horizonte creativo y operativo

La experiencia de Desigual ofrece una lección valiosa para cualquier marca en proceso de transformación: la inteligencia artificial no reemplaza al talento humano, sino que lo potencia y permite liberar recursos para proyectos de mayor impacto.

Mientras otras firmas, como Labfresh, han abandonado sus ensayos con IA debido a la falta de resultados concretos, Desigual ha adoptado una visión más flexible y evolutiva. Como señala Minerva García, especialista en Neural Fashion, el secreto está en partir de las capacidades reales de la IA, no en forzarla a replicar métodos tradicionales.

Actualmente, la marca está experimentando con tecnologías como los digital twins, o gemelos digitales, para generar imágenes de producto con modelos virtuales. Esto no solo asegura coherencia visual, sino que también reduce tiempos de producción. Grandes nombres como H&M ya están explorando este camino, marcando una tendencia que podría consolidarse en el retail europeo.

Además, Desigual apuesta por la transparencia en el uso de contenido generado por inteligencia artificial, identificándolo de forma clara ante los consumidores. Esta práctica de responsabilidad corporativa refuerza la credibilidad de la marca y legitima su compromiso con la innovación ética.


En definitiva, el caso de Desigual demuestra que el futuro de la moda será un ecosistema híbrido, donde lo humano y lo artificial se complementen. Un espacio donde las marcas y la tecnología trabajen juntas para ampliar los límites de lo posible en creatividad, negocio y conexión con el público.